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¿Conoces el origen del himno del Liverpool: “You´ll never walk alone”?

 

Si hay un himno emblemático en el mundo del fútbol ese es el del Liverpool. Su título es “You´ll never walk alone”, lo que traducido significa: “Nunca caminarás solo”. Este himno es cantado por los aficionados de Anfield Road al inicio de cada partido desde la década de los 60. Su efecto intimidatorio es notable en los equipos rivales, por lo que merece la pena conocer su origen.

Todo comenzó en Broadway en el año 1945. Allí se estrenó un musical, “Carousel”, que posteriormente, dado su éxito, sería llevado al cine. En aquel espectáculo, el momento cumbre llegaba con la interpretación del tema “You´ll never walk alone”, compuesta por Richard Rodgers y Oscar Hammerstein II. Dicha canción llegó a ser tan famosa, que posteriormente fue versionada por otros cantantes de la talla de Frank Sinatra o el mismísimo Elvis Presley.

La canción adquirió proyección internacional, llegando así a Gran Bretaña, de la mano de un grupo llamado Gerry & The Pacemakers. Este grupo era originario de Liverpool, por lo que la gente de dicha ciudad sintió un gran orgullo cuando en 1963  el grupo alcanzó el número 1 en la lista de los más singles más vendidos con su versión de “You´ll never walk alone”.

Por otro lado, hay que significar que, a principios de la década de los 60, se impuso una curiosa costumbre en Anfield Road. Por la megafonía del estadio, antes del inicio de cada partido, se podía escuchar las diez canciones que ocupaban el “top ten” británico, saltando el Liverpool al campo después de que los espectadores hubieran oído las canciones de moda en el país, desde el número 10 hasta el número 1.

Uniendo los datos que hemos facilitado no es difícil imaginarse el devenir de la historia. Así, cuando Gerry & The Pacemakers alcanzaron el número 1, el tema “You´ll never walk alone” no se oía únicamente por el sistema  de megafonía del estadio, sino que era entonado a pleno pulmón por todos los espectadores. Anfield Road se convertía en una perfecta sinfonía que, al unísono, orgullosa del grupo musical de su ciudad, alentaba a su equipo con un mensaje claro de fidelidad. 

La letra de la cancan dice literalmente: “When you walk through a storm, hold your head up high and don't be afraid of the dark. At the end of the storm there is a golden sky and the sweet silver song of the lark. Walk on through the wind,
walk on through the rain, tho' your dreams be tossed and blown. Walk on, walk on with hope in your heart and you'll never walk alone, you'll never walk alone. Walk on, walk on with hope in your heart and you'll never walk alone.
You'll never walk alone”.

La traducción es la siguiente: “Cuando camines a través de la tormenta, mantén la cabeza alta y no temas por la oscuridad. Al final de la tormenta, encontrarás la luz del sol y la dulce y plateada canción de una alondra. Sigue a través del viento, sigue a través de la lluvia, aunque tus sueños se rompan en pedazos. Camina, camina, con esperanza en tu corazón y nunca caminarás solo. Nunca caminarás solo. Camina, camina, con esperanza en tu corazón y nunca caminarás solo. Nunca caminarás solo”. 

No es de extrañar que aquello generara un ambiente mágico, atemorizando a los rivales y haciendo saltar a los jugadores del Liverpool plenos de motivación, confianza y seguridad. La presión ambiental jugaba a favor del equipo local, que saltaba al campo crecido por los ánimos de sus incondicionales, que demostraban su condición entonando aquella canción.

Por ello, cuando el tema de Gerry & The Pacemakers abandonó los diez primeros puestos de las listas de ventas, Anfield no quiso prescindir de la mágica y potente atmósfera que habían generado a favor de su equipo. Así es como perpetuaron aquella costumbre. Desde entonces el equipo rival espera en el estrecho pasillo que da acceso al terreno de juego, escuchando los bramidos perfectamente orquestados de los hinchas de Anfield. Mientras tanto, leen un pequeño cartel que preside el túnel de vestuarios. Ese cartel dice tan sólo: “This is Anfield”, lo que traducido significa: “Esto es Anfield”. No hace falta más. La guerra psicológica no tiene piedad. Uno se puede imaginar lo que deben sentir los jugadores visitantes. Leer esa leyenda mientras escuchas a una multitud enfervorizada lanzar ese mensaje a su equipo… asusta a cualquiera. Esa es la fuerza y la magia de Anfield.

Los últimos años del Liverpool se han vivido muy intensamente en España. La razón principal ha sido el gran número de españoles que formaban parte de aquel club: jugadores como Luís García, Fernando Morientes, Xabi Alonso, Álvaro Arbeloa,  Pepe Reina y Fernando Torres han defendido durante años (los dos últimos lo siguen haciendo en la actualidad) la elástica del Liverpool. Todos ellos han estado bajo la batuta de otro español, el técnico Rafael Benítez, que ha dirigido al club hasta la temporada 2009-2010. Pero no eran los únicos. También hay que citar a Ochotorena preparador de porteros, a Paco Herrera, segundo entrenador, y a Paco Ayestarán preparador físico. Juntos lograron que al club se le apodara cariñosamente el “Spanish Liverpool”.

Los enfrentamientos en competición europea (Champions League y Europa League) del Liverpool con equipos españoles (F.C. Barcelona, Real Madrid, Atlético de Madrid y Real Betis) han contribuido a que todos hayamos seguido de un modo más intenso al equipo inglés. Así hemos podido vivir con expectación el inicio de los partidos. A cualquier amante del fútbol se le ponen los pelos de punta al escuchar a Anfield Road rugir, tronando ese “You´ll never walk alone”.

El himno forma parte del Club. Sus letras están inscritas en el escudo del Liverpool. El título de la canción se puede leer también en la puerta Shankly. Otros equipos han copiado esta tradición y reivindican como propio dicho himno; es el caso del Twente, del Feyenoord o del Celtic de Glasgow entre otros. Sin embargo, el genuino, el auténtico, el original es el que se escucha en el estadio del Liverpool antes de cada partido. Es único. Es espectacular.

 

 

                                                                                  Jorge A. González Rodríguez

 

                      











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