La historia de
estas dos empresas alemanas surgió en la parte de atrás de una lavandería de la
localidad alemana de Herzogenaurach,
un pequeño pueblecito, atravesado por el río Aurach. Allí, los hijos del Sr.
Dassler, Adolf y Rudolf, dos hermanos que habían combatido juntos en el frente
belga durante la Gran Guerra
(I Guerra Mundial) tuvieron la idea de comenzar a fabricar zapatillas de
deportes. Poco a poco aquello fue a más y, tras colar sus zapatillas en la Villa Olímpica en los Juegos
Olímpicos de Berlín, en 1936, se fue
consolidando como negocio; sobre todo después de que Jeese Owens se colgara las
cuatro medallas de oro, calzando las zapatillas de los hermanos Dassler. Aquello
fue creciendo. Todo el mundo quería las zapatillas de Owens. La fabricación de
zapatillas de la empresa “Gebrüder
Dassler” sólo se frenó cuando el Tercer Reich lo convirtió
provisionalmente en taller de tanques y repuestos de lanzamisiles. Adolf se
quedó al mando de la fábrica, al quedar eximido de tener que ir a combatir, mientras Rudolf acudió a luchar por la causa
nazi al frente de Sajonia. Con la misma fuerza con la que su negocio crecía, se
fueron agrandando las diferencias entre aquellos dos hermanos. Así, años
después, se consumó su separación y Rudolf instaló su propia empresa al otro
lado del río Aurach.
Adi, que es
como familiarmente se le conocía a Adolf Dassler, utilizó su apodo y su
apellido para bautizar a su empresa como Adidas (Adi Dassler). Por su parte,
Rudolf pensó en un nombre y un logotipo
más comercial. Así nació Puma.
Las
diferencias iniciales de los dos hermanos se convirtieron en enemistad, la
enemistad en odio y, finalmente, el odio
en una razón de ser. Tanto que, en el pueblo, la gente se distanció, ya que
rápidamente se posicionaron el lado de uno de los dos. El pueblo tenía incluso
un carnicero de Puma y otro de Adidas. El enfrentamiento se extendió a todos
los niveles. Los hermanos crearon una separación en el pueblo mucho más larga y
profunda que el propio río.
Adidas y Puma
estaban tan obsesionados el uno con el otro, que descuidaron a dos empresas
estadounidenses que comenzaron a emerger: Nike y Reebok no encontraron ningún
obstáculo en su crecimiento. Niké basó su éxito en la descentralización y la
utilización del mercado asiático, no sólo como punta de venta, sino
fundamentalmente como centro de producción, debido a sus bajos costes
económicos de material, transporte y mano de obra. Adidas y Puma ni se lo
plantearon. Mientras no lo hiciera el otro, no movían ficha. Cuando se
quisieron dar cuenta…ya era tarde.
Incluso a la
hora de morir, las diferencias se hicieron patentes. Cuando Rudolf murió,
Adidas emitió un comunicado que decía: “Por razones de piedad humana, la familia
Adolf Dassler no hará comentario alguno sobre la muerte de Rudolf Dassler”. Años
más tarde, cuando Adi falleció, la familia quiso que su tumba estuviera en su
pueblo, en el lugar del cementerio más alejado de la lápida de Rudolf.
Publicitariamente,
Adidas tuvo como representantes de la marca a varios deportistas de élite, entre
los que destacó Cassius Clay. Más curioso es el caso de Fidel Castro, ya que,
cada vez que reaparecía en público tras su retirada, lo hacía vistiendo un
chándal de la marca Adidas, haciendo gala de un lema de esta marca: “Imposible
is nothing”. Pero en los anales de la historia siempre quedará un anuncio
genial, que demostraba hasta qué punto odiaban a Puma. Un equipo de rugby lucha
y se esfuerza por ganar un partido. De fondo una voz dice en todo en lo que
creen. Finalmente la última imagen es de un jugador del equipo, con camiseta a
rayas horizontales, en cuclillas; mira
al vacío, su rostro refleja la derrota, se hunde, se arrodilla, clava su cabeza
en el suelo. Se calla la voz. Solo una imagen: “SEGUI CREYENDO”. Entonces veían
el logotipo de Adidas Este anuncio, hubiera sido tan bueno como inocente de no
ser por un pequeño detalle: el equipo al que pertenecían los jugadores humillados,
derrotados y vencidos eran “Los Pumas”, un equipo de rugby argentino.
¿Casualidad? Júzgalo tú mismo, lo puedes ver en Youtube, escribiendo tres palabras “publicidad Adidas creo”.
Por su parte,
Puma encontró un filón en los futbolistas y los mundiales. Maradona en el
Mundial del 86 (el de “la mano de Dios”) las llevaba. Y no había sido el
primero. Cruyff en el del 74 también calzó zapatillas Puma. Pero la genialidad
publicitaria de Puma se vio en la final del 1970. Era el número 10 de Brasil,
“O Rei” Pelé quien portaba las zapatillas Puma y para que todo el mundo las
viera, justo antes de comenzar el partido, cuando el árbitro iba a pitar el
inicio, Pelé le pidió unos segundos para abrocharse las zapatillas. El mundo se
paró con aquella imagen donde se veía al mejor futbolista de la historia atando
los cordones de sus zapatillas Puma.
Uno de los
momentos culminantes para ambas empresas, por su importancia y por ser un duelo
directo entre ambos, fue la final de fútbol del Mundial del año 2006, que
enfrentó a Italia y a Francia. Puma vestía a Italia. Adidas a Francia. Aquello
no era un partido, ni una final de selecciones. Era un duelo que, desde el
cielo o desde el infierno, estaban lidiando dos hermanos, los Dassler, que
habían comenzado fabricando zapatillas en la parte de atrás de la lavandería de
su madre y que llegaron a odiarse a muerte, legando aquel odio a sus hijos y
nietos. Aquella batalla la ganó Puma en la tanda de penalties, pero la guerra
aún sigue abierta. ¿A que es curioso?
Por Jorge A. González
Rodríguez
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Los Anillos Olímpicos como
símbolo de las Olimpiadas fueron presentados en 1913 por Pierre de Coubertain.
Se utilizaron por primera vez en el Congreso Olímpico de París del año
siguiente. El nuevo símbolo estaba formado por cinco anillos, cada uno de un
color, sobre un fondo blanco.Con ello se quería decir que los cinco
continentes, es decir, el mundo entero, se había unido para competir sanamente
en el Olimpismo.
Los anillos olímpicos representaban así a los cinco continentes, por eso cada
uno de ellos es de un color. El color azul se asignó a Europa, sin dudad
alguna, poque su historia ha venido marcada por los reyes y la nobleza,
identificados ambos tradicionalmente con la "sangre azul". El verde
identifica a Oceanía, ya que es el color predominante en el paisaje de dicho
continente El color de la piel identifica a los otros tres continentes; de esta
forma, el amarillo es el color de Asia, el negro es el de África y el rojo es
el característico de América. Los cinco anillos están unidos entre sí y se
completan con un fondo blanco.
Por último, debeis saber que los seis colores combinados representan a todas
las naciones sin excepción, ya que todas las banderas nacionales tienes alguno
de estos seis colores. Si no me creeis, pensad en algún país que no los
contenga...¿España, Portugal, Alemania, Estados Unidos, Japón, Dinamarca,
Australia, Italia, Turquía, Sudáfrica, Brasil...? Todas las banderas tienen
alguno de estos seis colores. ¿A que es curioso?
Por Jorge A. González
Rodríguez
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